Datos Personales

Colombia
Politólogo-Investigador de la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Relaciones Internacionales con mención en Negociaciones Internacionales y Manejo de Conflictos,Universidad Andina Simón Bolívar.

martes, 2 de octubre de 2012

LAS “NACIONES UNIDAS” COMO ALGO MÁS QUE UNA ORGANIZACIÓN: Una propuesta a propósito de la 67° Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas




Finalizó el mes de septiembre con el mar de declaraciones gubernamentales en el 67° periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), evento diplomático institucional de mayor importancia en el orden contemporáneo. Y, ¿cuáles son sus resultados? Aparte del desfile de personalidades mundiales, genios y carismas políticos, tendencias contradictorias y propuestas varias que no encontrarán forma de materialización, los resultados son los mismos: el performance de virtudes y problemas de las naciones del mundo y una retórica declaración diplomática final.
El desencanto frente a los escasos resultados de las asambleas, encuentros, convenciones internacionales o sus equivalentes, da cuenta de la ineficacia de estos mecanismos institucionales para la gobernanza mundial. Sin embargo, ¿cuáles son las alternativas? Desde la fundación de la Sociedad de las Naciones en el periodo de la post Gran Guerra (1919), la organización pretendió ser un foro de dialogo internacional, aspecto a rescatar por su carácter democrático y abierto a la gestión conjunta de los problemas mundiales, pero que, desde su espíritu liberal, negó el problema realista de las asimetrías de poder como lo hace el capitalismo y su discurso de la libre competencia y la igualdad formal.
Sería ingenuo pensar que las diferencias de poder no se marquen en la participación en los asuntos y en los organismos internacionales. Incluso institucionalmente existen “trampas” a su supuesta democracia como queda en evidencia en el Consejo de Seguridad de la ONU, como aquella “sala del lado”, un poco más discreta y cerrada, en donde si se discute sobre los asuntos acuciantes de la coyuntura geopolítica. No obstante, incluso en espacios tan exclusivos como el Consejo de Seguridad, no se decide nada, puesto que las medidas a tomar muchas veces han sido predestinadas por la mano invisible que ordena el mundo, la cual podríamos designar con cientos de nominaciones variables como las de multinacionales, corporaciones, mafias, coaliciones, etc. grupos de interés que mueven la política desde la clandestinidad.
Ahora bien, no se trata de asumir una posición ambigua en la cual por un lado se critique la ineficacia de éstos espacios y por otro se nieguen sus posibilidades; simplemente, el reproche apunta a que los espacios institucionales del orden liberal internacional vigente (como la emblemática ONU), deberían ser algo más que una organización. Es decir, no se trata de dejar que las cosas se resuelvan por sí solas en una situación de anarquía global incapaz de autorregularse (ideología absurda e irresponsable), sino de hacer realidad la idea de “Naciones Unidas”, título que tiene un significado profundo, pero que hoy parece haberse olvidado por completo, por lo menos en el seno de todos los Estados que participan como borregos obedientes, sin crítica constructiva alguna y sin buscar alternativas posibles.
Fuera de caer en la ingenuidad del idealismo o en la crudeza realista, la idea del concepto de “Naciones Unidas” es una posibilidad real para el ejercicio de un nuevo poder global. El relacionamiento entre naciones (por el canal que sea),  entendido como la interacción de conjuntos de comunidades plurales en dialogo en torno a intereses comunes (como los movimientos sociales), puede llegar a constituirse en una nueva forma de integración y fijación de posiciones comunes. Así, la unión sería algo más que un tenue pegamento institucional para llegar a ser una esfera de acción desde una perspectiva más amplia y democrática.
Tal propuesta puede sonar más ingenua que las respetables declaraciones diplomáticas o las palabras finales de la Asamblea General de la ONU, pero podrían llegar a ser un mecanismo más eficiente para la toma de decisiones globales. Esto implica crear posiciones conjuntas a través de bloques o grupos de países por regiones, que luego se sumarían a las propuestas de los demás miembros partícipes, y que, sumando fuerzas, podrían llegar a presionar y hacer valer los principios enunciados de la democracia en la Carta de la ONU.
Obviamente, la propuesta deberá ser agenciada por los países del sur o emergentes, por los movimientos sociales o por la sociedad civil organizada, para que rescatemos conjuntamente el ideario práctico del no alineamiento al poder dominante, cuya hegemonía se encuentra cada día más debilitada, y así nos decidamos colectivamente a tener un protagonismo efectivo en la redefinición de los asuntos de orden internacional.   


No hay comentarios:

UN

UN