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Colombia
Politólogo-Investigador de la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Relaciones Internacionales con mención en Negociaciones Internacionales y Manejo de Conflictos,Universidad Andina Simón Bolívar.

jueves, 7 de junio de 2012

LOS INTERESES EN EL TRATAMIENTO INTERNACIONAL DE LA INFORMACIÓN: Perpetuación de la opacidad en la globalización


LOS INTERESES EN EL TRATAMIENTO INTERNACIONAL DE LA INFORMACIÓN: Perpetuación de la opacidad en la globalización
                
Alexander Madrigal
Escritos desde Icaria (3)

Dentro de los posibles sinónimos del término interés, encontramos tres palabras que me llaman fuertemente la atención: utilidad, ganancia y ventaja. Estos tres sinónimos, que aparentemente no dicen nada, pueden ser válidos para caracterizar el tratamiento internacional de la información. En un tiempo donde los problemas de acceso a los medios de comunicación y difusión de información parecen superados por las tecnologías virtuales, es falso que las barreras se hayan superado y mucho menos que el privilegio de unos pocos (elites) no se perpetúe.  
En primer lugar, el interés como utilidad remite a la dimensión del poder. Los gobiernos nacionales siguen manteniendo el monopolio de la regulación comunicacional, lo cual conlleva actos de censura o distorsión, unas veces, en respuesta a medios oligárquicos que funcionan como empresas familiares que olvidan el concepto de responsabilidad social y política frente a su labor. La información es útil –y necesaria- para los intereses de continuidad del poder; por ello, actividades como las campañas políticas realizan un amplio despliegue de marketing político (v.g. elecciones norteamericanas), confunden a la “opinión pública” con espectaculares declaraciones (v.g. las buenas intenciones de los encuentros internacionales), procuran enredar los hilos del poder para crear una falsa percepción de la política y demostrar así la imposibilidad de cualquier forma de cambio.
En segundo lugar, otro interesante sinónimo de la palabra interés es  ganancia, ligada a la dimensión económica, es decir, al capitalismo, mal llamado economía de libre mercado. La búsqueda de ganancia a través de la manipulación de la información es una de las mejores muestras del oportunismo mercantil. Medios de comunicación privados nos saturan de publicidad basura, farandulizan la noticia (nótese por ejemplo, el uso de la mujer como objeto) y banalizan los hechos hasta el cansancio. Todo ello disimula un rentable negocio de patrocinios económicos y beneficios privados que, obviamente, no tiene por qué involucrar fastidiosas voces disidentes que resultan satanizadas a través de cualquier discurso de moda o simplemente es acallado porque no vende y a su criterio no interesa a nadie.
En tercer y último lugar, interés también significa ventaja, en este caso, ventaja como superioridad o predominio cultural. La forma como se trata la información legitima el orden vigente que se autoproclama como universal y que no toma en cuenta otras visiones del orden social. Otras religiosidades, otras cosmovisiones, otros liderazgos, el otro, no es reflejado sino estereotipado como el criminal (v.g. el inmigrante), lo exótico (v.g. los indígenas), lo disfuncional (v.g. los movimientos alterglobalización), etc.
De tal manera, en la práctica los intereses políticos, económicos y culturales insertos en el tratamiento internacional de la información, niegan el derecho a la comunicación y perpetúan mediante la distorsión y la manipulación, las opacidades de la utilidad política, la ganancia capitalista y el predominio cultural, propias de la globalización en el siglo XXI y que para nada han sido superadas por el orden liberal capitalista.
Si bien por cada una de estas dimensiones (aquí apenas esbozadas), quedan muchos temas y preguntas para el debate, la más importante para mí -como otro ciudadano que simplemente opina- es cómo desarrollar alternativas sostenibles para conseguir socialmente un tratamiento internacional de la información para el interés público, interrogante frente al cual  la respuesta puede estar en el cambio ideológico y la desvalorización del orden vigente.  
             
   Alexander Emilio Madrigal Garzón.
Politólogo Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Magister en Relaciones Internacionales
Universidad Andina Simón Bolívar (Sede Ecuador)
aemadrigalg@gmail.com

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